El pasado 5 de mayo, el actor Asier Etxeandía estuvo con nosotros en los Encuentros de Profesionales del Máster. Fue un placer compartir con él su experiencia en los distintos medios y su punto de vista sobre la profesión.
Asier destaca la idea de que en esta profesión, si no partes de una necesidad emocional, te sientes totalmente vacío. La profesión de actor tiene que tener otra motivación, más allá de la de salvar tu economía personal o tener una vida feliz, sino que tiene que ver con sensaciones emocionales muy intensas. En su caso comenzó su carrera como actor para no estar solo y para sentirse comprendido.
Desde muy joven, comenzó haciendo talleres de teatro y posteriormente estudió Arte Dramático en la Escuela de Interpretación de Getxo. Después, tuvo una intensa época de decir a todo que sí, a todos los proyectos que le ofrecian, ya que “los actores somos un poco putas”, y es la manera de ir cogiendo experiencia.
Poco después, encontró su primera oportunidad en Madrid, en la serie de emisión nacional “Un paso adelante”. Asier cree que el trabajo en el audiovisual tiene que ver con la autoconfianza, ya que como actor “te das cuenta de que la cámara te enseña que tu trabajo es como un ejercicio de honestidad, porque la cámara es capaz de saber hasta lo que piensas y la verdad es siempre el material con el que hay que jugar”.
Una vez finalizada su intervención en la serie, le surgió la oportunidad de trabajar en su primera película “La mirada violeta” a través de un cásting. “Tengo bastante trauma con los cástings debido a que odio la sensación de sentirme juzgado, ya que los actores tienen que estar constantemente jugando con armas de personalidad”. De su intervención en la película destaca que la experiencia fue muy agradable y el personaje le resultó muy fácil de llevar a cabo, porque considera que “en cine se hila más fino que en una serie de televisión en la que se unen multitud de intereses”.
A partír de su aparición en cine, su carrera comenzó a despegar. Le llamaron del musical Cabaret. Fueron cuatro intensos años dándo vida al Maestro de ceremonias. Para él fue un sueño realizado ya que desde pequeño le fascinaba la película y se sabía todos los números de memoria.
Cuando se fue de Cabaret, conoció a Tomaz Pandur y trabajó con él en “El infierno”. Entre los dos surgió una gran conexión y han repetido juntos hasta en 4 montajes con “Barroco”, “Hamlet” y “Medea”. Asier nos habló de la manera de trabajar con Tomaz resaltando cómo este director te da claves de lecturas, de música y visuales que te ayudan a entrar en su universo. Y después el trabajo físico, el riesgo, la implicación que exige, y la importancia de lo estético en su trabajo.

Recientemente ha vuelto a la televisión con la serie de ficción “La Fuga”, producida por Telecinco, en el papel de “Reverte”, el jefe de funcionarios de prisiones de “La Torre”, un centro penitenciario situado en una antigua plataforma petrolífera en mitad del oceano. Asier considera que Reverte es el primer personaje que tiene en televisión a la altura de los personajes que ha desempeñado en el teatro. Hizo la prueba para el personaje de la mano de Carmen Utrilla (colaboradora de Central de Cine) y desde que le mandaron la primera separata, entendió bien al personaje: “Reverte es el nuevo Calígula, ya que tiene algo muy sexual, perverso y es un personaje con gran arrojo”.
Finalmente, el actor nos habló de su trabajo en “La avería” con la que recientemente ha obtenido el Premio al Mejor Actor Protagonista, en la XV Edición de los Premios Max de las Artes Escénicas. Nos habló del minucioso trabajo de preparación con la directora, Blanca Portillo, en el que trabajaron con numerosas improvisaciones de los personajes fuera de la obra. Nos habló de cómo al principio fue bastante complicado interpretar el personaje de “La avería” con las máscaras que llevan los actores en la función, aunque pasado un tiempo se acostumbró y nada mas ponerse la máscara, le llegaban todas las emociones y sensaciones del personaje.